🌿 Volver a ver lo que otros no ven
Y una vez más, aquí estamos… tratando de ver lo que el otro no puede ver.
Tratando de hacer lo que el otro no se atreve a hacer.
Buscando, en medio de tanta maleza, lo que otros no pueden encontrar.
Y de paso, diciendo lo que muchos sienten, pero no saben expresar.
Vivimos en un mundo donde lo visible es lo que vende: la sonrisa perfecta, el éxito inmediato, la foto filtrada. Pero pocas veces se habla de lo invisible: las dudas, las luchas internas, el cansancio emocional, las decisiones difíciles que nadie aplaude.
Ver lo que otros no ven es, por ejemplo:
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🌱 Cuando una maestra detecta que detrás del “no entiendo” de un estudiante hay inseguridad, no falta de capacidad.
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💼 Cuando una persona en su trabajo nota que un compañero no está rindiendo igual porque está atravesando un duelo silencioso.
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🏠 Cuando una madre sonríe en público, pero por dentro está reorganizando su vida para que sus hijos no sientan la tormenta.
Eso es sensibilidad. Eso es liderazgo emocional. Eso es humanidad.
🙋🏽♀️ Mi nombre es Cindy Castillo
Y este escrito es sobre mí.
¿Me arriesgaré?
¿Estaré en las redes sociales?
¿Alguien posiblemente me conozca?
¿Quizás no es la vía… o quizás sí?
¿Quién lo sabe?
No lo sé.
Pero de algo sí estoy segura: alguien me leerá.
Y si una sola persona encuentra luz en estas palabras, habrá valido la pena.
Muchas veces nos paralizamos esperando la validación externa. Queremos garantías antes de dar el paso. Queremos saber que el proyecto funcionará antes de iniciarlo. Queremos saber que no nos criticarán antes de exponernos.
Pero la vida real no funciona así.
Una vez conocí a una joven que quería emprender, pero tenía miedo de “qué dirán”. Pasaron años. El miedo creció más que su sueño. Hasta que un día entendió algo poderoso: el “qué dirán” nunca paga las cuentas, nunca sana el corazón, nunca construye propósito.
A veces arriesgarse no es gritar al mundo lo que haces.
A veces arriesgarse es simplemente ser tú, sin máscaras.
🌸 Mi niñez: amor del bueno
Hace varios años, remontándome a mi niñez, las cosas estaban rodeadas de tanta felicidad, armonía y amor del bueno… del puro.
Esa etapa donde no importaba cuánto dinero había, sino cuánta presencia existía.
Donde el abrazo era medicina.
Donde la risa era gratuita.
Donde la fe era simple.
Muchos recordamos esa etapa como un lugar seguro. Pero luego… toca crecer.
Y crecer no es malo.
Madurar no es malo.
Trabajar, responsabilizarse, aprender —a veces a golpes— tampoco es malo.
Es parte del proceso.
El problema no es crecer.
El problema es olvidar quiénes somos mientras crecemos.
🎭 Las apariencias: la trampa silenciosa
En la adultez comenzamos a sentir presión:
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“Debo demostrar que estoy bien.”
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“No puedo fallar.”
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“No puedo decir que me equivoqué.”
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“Debo aparentar estabilidad.”
Y ahí comienza algo peligroso: inventar cosas donde no las hay.
Decir que todo está perfecto cuando no lo está.
Tapar errores con más errores.
Es como una pequeña bola de nieve.
Al inicio parece manejable.
Luego empieza a rodar cuesta abajo.
Una mentira para evitar una conversación incómoda.
Una decisión incorrecta para mantener una imagen.
Un silencio para no enfrentar una verdad.
Y sin darnos cuenta, esa pequeña bola se convierte en una avalancha emocional.
❄️ Cuando la bola de nieve crece
A veces cometemos errores por miedo.
Otras veces por orgullo.
Otras por desesperación.
Y cuando menos lo esperamos, estamos lidiando con consecuencias que nunca imaginamos.
Pero aquí viene algo importante: reconocerlo no es debilidad. Es valentía.
He conocido personas que han reconstruido su vida después de errores financieros, decisiones sentimentales equivocadas, relaciones tóxicas, malas inversiones o palabras dichas en momentos de ira.
Lo que marcó la diferencia no fue que nunca fallaron.
Fue que decidieron detener la bola de nieve.
🌅 No somos nuestros errores
Lo que estoy viviendo —como muchos otros— no me define completamente.
No define mi esencia.
No define el amor que fui.
No define la niña feliz que fui.
No define el propósito que aún tengo.
La vida tiene etapas.
Y algunas son más oscuras que otras.
Pero incluso en medio de la maleza, siempre hay algo que encontrar.
Como cuando alguien atraviesa una crisis económica y descubre una habilidad que nunca había explotado.
Como cuando una ruptura amorosa se convierte en el inicio del amor propio.
Como cuando una caída espiritual termina siendo el comienzo de una fe más auténtica.
💬 ¿Y si este escrito es para ti?
Quizás tú también estás:
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Cargando una bola de nieve emocional.
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Dudando si exponerte o no.
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Sintiendo que te alejaste de quien eras.
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Preguntándote si todavía puedes comenzar de nuevo.
La respuesta es sí.
Siempre se puede volver a empezar.
Siempre se puede pedir perdón.
Siempre se puede reparar.
Siempre se puede elegir diferente.
🌿 Hoy elijo algo distinto
Hoy elijo escribir.
Elijo no esconderme.
Elijo no aparentar perfección.
Elijo hablar desde la humanidad.
Porque si algo he aprendido es que la transparencia sana más que la apariencia.
Y si este texto llega a ti en un momento difícil, quiero que recuerdes esto:
No estás solo.
No eres tu peor error.
No es tarde.
Y en medio de tanta maleza… todavía hay esperanza.
— Cindy Castillo ✍🏽
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